mosca ahogada (II)

León: plumas y moscas entre la tradición y el futuro. 2ª Parte: las Moscas

Aunque sabemos que la tradición de la pesca con mosca en la provincia de León ya estaba muy desarrollada en el siglo XVII, cuando se escribe el documento que ahora conocemos como "Manuscrito de Astorga", resulta bastante aventurado asegurar cómo eran las artificiales cuyos componentes describe dicho manuscrito. Realmente ignoramos si aquellas moscas y las actuales imitaciones leonesas tenían en común mucho más aparte de utilizar la pluma de parecidos gallos.

Fotografía del primer párrafo del manuscrito de Astorga. Se lee: "En el nombre de Díos y de nuestra señora. Este es un libro de aderezar y adobar plumas para pescar truchas en algunos meses del año y en particular, enero, y febrero, y marzo, y abril, y mayo."

Manuscrito de Astorga (15 Kb.)

Dejando a un lado la historia más remota, sí es posible encontrar un paralelismo bastante claro entre algunas de las moscas descritas posteriormente por Luis Peña, en 1825, y las moscas ahogadas que ahora se montan en la provincia de León, así que al menos se puede decir con algo de seguridad que las modernas moscas leonesas tienen una tradición de cerca de 200 años.

Sin embargo tengo mis dudas sobre si las moscas de Luis Peña se utilizaban preferentemente para pescar bajo la superficie o sobre la superficie, o lo que es lo mismo: si eran moscas secas o moscas ahogadas. Pero ésa es cuestión menor. Pensemos que con vara larga y sedal corto mantener las moscas sobre el agua o permitir que se hundan es cuestión de técnica, de levantar más o menos el aparejo, o de pescar río arriba o río abajo (la pesca río abajo, cobrando las moscas de forma que remontaran la corriente rayando la superficie, era antaño habitual. Incluso hoy día se sigue practicando, por ejemplo en el valle de Ossola, en el Piamonte italiano, con unas moscas que en algún caso recuerdan bastante a las leonesas, si bien las ossolinas utilizan pluma de fibra blanda).

Y centrándonos ya en las moscas ahogadas leonesas actuales, analicemos sus dos características principales, las que sirven para separarlas de otras moscas:

  • La pluma que forma su collar - Las magníficas fibras de riñonadas y colgaderas de gallos indios (grises) y gallos pardos (moteados) son seña básica de identidad de las moscas leonesas. Ya hablé de esos gallos y sus plumas en el primer artículo de esta corta serie, artículo al cual remito al lector interesado.

  • La técnica de montaje - En las moscas ahogadas leonesas no se enrolla la pluma, sino que se atan, para formar el collar, haces de fibras sueltas; que luego es la habilidad del artesano la encargada de repartir uniformemente alrededor del anzuelo, dejando normalmente sin cubrir la parte inferior de la mosca para facilitar su estabilidad. Esto tiene el inconveniente de que el montaje es algo más complicado que cuando se enrolla el jáquel al modo habitual, pero tiene la gran ventaja de que permite utilizar plumas de barbas largas, como son las de riñonada, para montar moscas de cualquier tamaño.

Materiales para el montaje de moscas ahogadas leonesas

Una pequeña muestra de la variedad y la calidad de la pluma de riñonada de los gallos indios y pardos de León. Plumas de León (10 Kb.)

Además de las plumas de riñonada, o colgadera, de gallos pardos e indios necesitaremos:

Anzuelos - Al tratarse de moscas ahogadas se utilizan anzuelos pesados, gruesos de hierro. Los amantes de la tradición utilizan anzuelos de paleta, el más normal es el Mustad 39855. Los que valoran más la comodidad utilizan anzuelos de anilla, tal cual el Mustad 540, el VMC 9282, o el TMC 9300. Las razones que aducen los amantes de los anzuelos de paleta es que con ellos las moscas navegan mejor, y también que en los anzuelos de anilla se forma una burbuja de aire en el ojal, junto al nudo, que espanta a las truchas.

Ni una ni otra cosa me parece que tengan demasiada razón de ser. La navegación de la mosca es muy parecida se utilice uno u otro anzuelo, y la burbuja de aire, si realmente se forma en algún caso, no creo que pueda considerarse causa de espanto de las truchas: muchos insectos emergentes van acompañados de burbujas, y muchos modernos montajes intentan imitar el brillo de esas burbujas con materiales como cuentas metálicas o de vidrio.

De cualquier forma, si utilizamos anzuelos de anilla y queremos asegurarnos de que la mosca navega recta y de que no se forma ninguna burbuja de aire en la anilla, podemos atar la mosca por la cabeza, con un lazo corredizo, dejando el nudo en la parte inferior de la mosca y pasando el nailon por el ojal del anzuelo.

Hilos - Estas moscas son unas de las pocas cuyos cuerpos aún se siguen montando con cierta frecuencia en seda natural. Hasta hace no muchos años no eran difíciles de conseguir todo tipo de colores, con más de mil matices, en la colección de sedas Gütermann. Ahora no se tiñen, ni mucho menos, tal cantidad de colores, pero muchos montadores siguen prefiriendo la seda por encima de materiales artificiales como el rayón (viscosa o sedón), que actualmente es, por cuestiones de economía y variedad de tonos disponibles, muy utilizado.

Tradicionalmente en la confección de los cuerpos de las ahogadas leonesas se ha utilizado seda natural. Hace algunas décadas era posible encontrar seda de bordar teñída en cientos de tonos diferentes, como los verdes naturales que se muestran en la fotografía enrollados en antiguos cartones (de alrededor de 1.930). Actualmente esas sedas no se encuentran en el mercado, y los afortunados propietarios las guardamos como una reliquia.
Algunos montadores compran seda al por mayor y la tiñen directamente intentando repetir aquellos colores, pero a menudo no queda otro remedio que sustituirla por rayón (sedón) como el de las bobinas pequeñas (hilo torzal) o el de las bobinas de mayor tamaño (hilo flojo) que aparecen en la fotografía.

Habitualmente la seda y el rayón que se usan para montar cuerpos de ahogadas leonesas se presentan en bobinas de tres cabos poco torcidos. Lo normal es separarlos y utilizar sólo uno de los cabos para formar el cuerpo de la mosca.

El hilo que formará la brinca y servirá a la vez para atar la pluma y figurar la cabeza de la mosca suele ser hilo de coser de poliester fino, aunque personalmente considero más cómodo, e igualmente efectivo, utilizar un buen hilo de montaje en calibre 6/0, cortando previamente un trozo que doblaremos y torceremos ligeramente para formar la brinca.

Además de sedas (naturales o artificiales) se utilizan en ocasiones otros materiales como lino, dubin de diversos tipos, herl de cola de pavo real...

Cómo montar las moscas ahogadas leonesas

El montaje de una mosca ahogada al estilo leonés sólo tiene dos dificultades: crear un cuerpo cónico de manera que su parte delantera acabe con cierta brusquedad; y colocar la pluma de forma que la punta de las fibras esté bien alineada, y las fibras queden levantadas en el ángulo adecuado y repartidas regularmente cubriendo la mosca.

Para lo primero algunos montadores utilizan un torno especial, con la punta cortada y con un agujero en las mordazas, que sirve para sujetar el anzuelo por la anilla de forma que la cabeza de la mosca queda oculta en el torno y podemos montar un cuerpo que acaba de forma perfectamente plana. Algo parecido se puede realizar atrapando el anzuelo, mientras se monta el cuerpo, por detrás de la anilla con unas pinzas hemostáticas del grosor de la cabeza de la mosca. De esa manera conseguimos que las barbas de la pluma queden luego bien apoyadas en la parte delantera del cuerpo y levantadas formando un ángulo de casi 90º con respecto a la tija del anzuelo. Bastantes pescadores aseguran que eso es lo más adecuado para moscas destinadas al lanzado ligero, unidas a un aparejo que se manejará con la ayuda de un flotador lastrado con agua (buldó), aunque la mayor parte de las moscas que se utilizan actualmente en esa técnica de pesca llevan la pluma levantada sólo entre 60º y 80º. En la pesca con sedal pesado se utilizan moscas con la pluma colocada en un ángulo de entre 30º y 45º, ángulo que es fácil de conseguir si la parte delantera del cuerpo es lo suficientemente gruesa.

Una sencilla manera de levantar la pluma sin necesidad de preocuparnos por la forma de la parte delantera del cuerpo es calzándola por detrás [véase "Montaje de moscas ahogadas al estilo leonés" en la sección de montaje de moscas] con el hilo con el que formaremos la cabeza.

A la hora de acomodar y repartir las fibras, el sistema tradicional consiste en cortar o arrancar tres o cuatro manojos de barbas cuyas puntas hemos alineado antes de separarlas de la pluma, humedecerlas entonces ligeramente con saliva, y reunir los manojos húmedos sobre un cristal, un plato, o el dorso de la mano, procurando rasar perfectamente sus puntas con la ayuda de un navaja o de la uña. Como para que, tras esa operación, el resultado sea completamente satisfactorio hace falta cierta experiencia, los montadores ocasionales recurren a utilizar algún recipiente que sirva para igualar las puntas, ya sea alguno expresamente fabricado al efecto (de venta en los comercios del ramo), la capucha de un rotulador, un casquillo de bala del calibre 22... Las fibras, con las puntas reunidas, se atan en la parte superior de la mosca, justo delante del cuerpo. La longitud de las fibras será similar a la distancia que va desde la ligadura hasta la parte posterior del anzuelo.

El proceso completo se muestra en nuestra sección de montaje de moscas ("Montaje de moscas ahogadas al estilo leonés").

En el caso de utilizar anzuelos de paleta, al tiempo de montar la mosca, antes de formar el cuerpo, se ata en la tija del anzuelo un tramo de alrededor de 20 cm (el doble si la mosca puede ir de rastro) de nailon que servirá para unir la mosca a la cuerda de ahogadas.

Cómo pescar con ahogadas leonesas

Ya he comentado que con moscas ahogadas se puede pescar tanto con un equipo de sedal pesado, un equipo de mosca en sentido estricto, como con un equipo de lanzado ligero, con la ayuda de un flotador esférico de plástico transparente, el llamado buldó (o "bola"), que se llena de agua casi por completo para que, sin llegar a hundirse, tenga suficiente peso como para poderse lanzar cómodamente con una caña de una potencia de entre 5 y 20 gramos.

En la actualidad y para los pescadores de "cola de rata" la mosca ahogada no está muy de moda. En España lo cierto es que nunca ha sido muy habitual entre los pescadores de mosca ortodoxa el pescar con un aparejo de tres ahogadas, al contrario de lo que ocurre en Francia (donde las ahogadas leonesas gozan de grandes aprecios desde que Louis Carrere las dio a conocer entre sus compatriotas a partir de la década de los 30).

Esos aparejos de tres ahogadas para pescar con sedal pesado se forman habitualmente con un bajo de línea más bien lento de alrededor de tres metros de largo, al que se unen dos hijuelas de entre 10 y 15 cm, dejando entre dos moscas una distancia de entre 40 y 80 cm. Hay que advertir que manejar tales bajos de línea sin enredos no es cosa fácil, y que es contraproducente ejecutar lanzados siguiendo las modernas reglas que permiten formar con la línea un seno estrecho y rápido; todo lo contrario, un ancho y lento "bucle" es lo adecuado para esta modalidad de pesca. El seno ancho dificulta que las moscas se enreden entre sí, y la lentitud en su extensión ayuda a que las moscas no se sequen y se sumerjan con más facilidad.

Ese tipo de aparejos se utilizan sobre todo en grandes ríos de corrientes regulares. Se lanza hacía la orilla opuesta y río abajo, más o menos río abajo dependiendo de la velocidad y anchura de las corrientes principales. A continuación sólo queda acompañar a las moscas con la caña, guiándolas en lo posible, hasta que completan su arco. Es importante no perder tensión en ningún momento para poder responder rápidamente a las picadas (aunque realmente si la tensión de la línea es la correcta no hace falta ninguna respuesta: las truchas se clavan prácticamente solas), también debemos cuidar en lo posible que sólo el bajo de línea se sumerja bajo el agua (una caña algo larga, de nueve pies, es conveniente para mantener fuera de las corrientes la "panza" de la línea).

A menudo las picadas se producen cuando las moscas completan su curva y comienzan a ascender empujadas por la fuerza de la corriente. Esto es porque la mayor parte de las veces las moscas ahogadas no son tomadas por las truchas por insectos adultos que han caído al agua, sino que imitan a insectos emergentes, y particularmente a aquellos que realizan la emergencia nadando más activamente, como los tricópteros. Por ello cuando las moscas ahogadas nos darán mejores resultados será durante las eclosiones, y no tras los periodos de puesta, cuando las truchas comen insectos que flotan en la superficie, muertos o moribundos después de poner los huevos (las llamadas moscas spent).

En ríos más pequeños y de corriente más irregular se utilizan aparejos de dos moscas, a veces de sólo una mosca, y se pesca habitualmente río arriba, como haríamos con mosca seca, lanzando a la corriente y dejando que las moscas desciendan hacia nosotros mientras recogemos, procurando que las moscas naveguen como llevadas libremente por la corriente.

En los aparejos de ahogadas las moscas reciben diferentes nombres según cuál sea el lugar en el que van colocadas: la primera es la de punta, la del centro es la ahogada, y la más cercana al pescador es la saltarina o bailarina. Esta última se llama así porque a menudo va sobre el agua, brincando sobre la lámina líquida gracias a los movimientos que el pescador transmite con la caña, imitando así a muchos insectos que ponen sus huevos mientras vuelan arriba y abajo rozando la superficie. Como saltarinas pueden emplearse moscas secas (al igual que como moscas de punta pueden emplearse ninfas), y también se suelen utilizar las llamadas saltonas que son moscas con un collar extra de pluma colocado en el centro del cuerpo, similar al montado en la cabeza de la mosca, que se utilizan preferentemente como moscas para pescar durante el crepúsculo vespertino (ese mágico periodo que lo que los pescadores españoles denominamos "sereno").

En la pesca con ahogadas y buldó, la más habitual actualmente, los aparejos usuales llevan entre tres y cinco moscas, montadas sobre la línea principal y guardando entre sí distancias más cortas de lo dicho para la pesca con equipo de mosca ortodoxa. El aparejo completo de cinco moscas es bastante utilizado en ríos amplios y lleva cuatro moscas en la cuerda principal, entre el pescador y el buldó, y otra mosca en una hijuela secundaria, de unos 30 cm, que va directamente atada al buldó. Los nombres de estas moscas serían, desde la más cercana al pescador a la más alejada: bailarina, semibailarina, semiahogada, ahogada, y de rastro.

Una cuerda para pescar con moscas ahogadas al lanzado ligero. El grosor de la línea suele estar alrededor de 0,20 mm para la cuerda principal y 0,18 mm para las hijuelas.


Con buldó se pesca de forma parecida a como se hace con sedal pesado, si bien con el buldó podemos explorar más agua en cada lance y controlar con más facilidad las moscas (gracias al punto de apoyo que supone el buldó sobre el agua, que facilita tensar y destensar la cuerda a nuestra conveniencia). La pesca con buldó es bastante más fácil de aprender que la pesca con mosca ahogada y sedal pesado, y por ello tiene bastantes más seguidores.

Moscas de León para poner en nuestro bajo de línea

Entre el alrededor de un centenar de modelos que podemos encontrar actualmente en el mercado hay algunos que han probado durante décadas su eficacia y son frecuentes en las cuerdas de los pescadores españoles. Entre ellos destaco:

  • Moradas - Las "morado cardenal" y las "morado nazareno" son moscas de principios de temporada. Llevan cuerpo violeta (azulado en el caso de las nazareno y rojizo en el caso de las cardenal), brinca avellana, crema o burdeos. Hay modelos con pluma indio acerado y modelos con pluma en distintos tipos de pardo (esto ocurre con bastantes moscas leonesas, en estos casos se distingue entre, por ejemplo, "morado cardenal pardo" y "morado cardenal indio"). Se suelen utilizar como ahogadas o semiahogadas.

  • Falangista - Una mosca que combina el rojo en la parte posterior del cuerpo y el negro en la parte anterior. Brinca negra (cuando lleva). La pluma es indio negrisco. Actualmente se sustituye a menudo la seda negra de la mitad delantera del cuerpo por herl pavo real.

  • Tabacos - Moscas con cuerpo en distintos tonos de marrón, brinca habitualmente también marrón, y pluma que puede ser indio acerado o pardo aconchado. Son moscas de principio de temporada que se suelen colocar como bailarinas.

  • Sangre de toro - Lleva el cuerpo rojo oscuro, la brinca roja, y la pluma pardo aconchado o pardo corzuno. Es habitual a principios de temporada como mosca de rastro.

  • Paja vieja - Cuerpo color amarillo pajizo, brinca amarilla y pluma pardo corzuno. Se pone normalmente en la mitad de la cuerda (semiahogada o semibailarina).

  • Sarnosa hembra, o "prosarnosa" - Supuestamente es la imitación de la hembra del tricóptero Brachycentrus subnubilus. Lleva pluma indio sarnoso (a menudo mezclada con pardo corzuno) y cuerpo marrón con el culo verde brillante. La brinca también marrón. Se utiliza como ahogada o como semibailarín.

  • Oro viejo - Con pluma flor de escoba, cuerpo amarillo con reflejos verdosos y brinca amarilla. Un mosca de verano, para la posición de bailarín. Tiene fama de ser más eficaz en días de lluvia.
  • Salmones y carnes - Bastantes modelos de moscas de los más utilizados en verano tienen el cuerpo en una gama que va del salmón claro al color carne oscuro y brinca amarilla. La pluma puede ser indio acerado claro (o indio perla) o pardo flor de escoba. Son moscas que se utilizan en cualquier posición de la cuerda, y para muchos pescadores resultan imprescindibles en los serenos.

  • Saltona común - Se supone que las saltonas son imitaciones de tricópteros (aunque curiosamente no es raro que vistan cercos, como si se trataran de efémeras). Llevan doble collar, y aunque podría parecer que están concebidas para pescar como bailarinas lo cierto es que se utilizan básicamente para pescar durante el sereno, montando cuerdas con cuatro saltonas (durante el sereno no se utiliza mosca de rastro). La saltona común lleva los dos collares con pluma pardo flor de escoba, si bien el delantero se suele preferir en color encendido. El cuerpo superior es carne y el inferior verde limón.

Las saltonas son moscas especialmente utilizadas para pescar en el sereno (al atardecer). Se distinguen fácilmente por llevar el cuerpo dividido en dos partes, cada una precedida por un collar de pluma. Saltona (6 Kb.)

Otras moscas leonesas

Actualmente la pluma de los gallos de León no se utiliza exclusivamente en moscas ahogadas. Desde hace bastantes años sabemos que la pluma de riñonada es magnífica para el montaje de tricópteros, función esta en la que sinceramente creo que no hay mejor material cuando se trata de pescar truchas selectivas. También para alas de efémera da magníficos resultados, ya sea utilizando puntas de pluma o fibras sueltas. En el montaje de ninfas y emergentes nos sirve tanto para construir el saco alar como las patas, y a la hora de colocar cercos a cualquier mosca la elasticidad de la pluma de riñonada nos dará un magnífico resultado.

Teniendo tan buen material y una tradición arraigada en la artesanía del montaje de moscas es normal que no todas las moscas que se fabrican y comercializan en León sean moscas ahogadas. Aunque no estén en la línea más innovadora (innovaciones en esto de la pesca que por otra parte a menudo no tienen más sentido que el puramente comercial) y sigan una estética y una técnica de montaje clásicas, moscas secas como el "tricóptero flor de escoba" el "pardón" o la "efémera carne", nacidas y crecidas al amparo de los ríos leoneses, han demostrado de sobra su eficacia en todo tipo de ríos. Sin embargo hay que reconocer que aún queda mucho para que León y su pluma se asocie por pescadores de todo el mundo a algo más que a moscas ahogadas o a tejadillos de tricóptero. Lo cual tampoco es para perder el sueño: al menos en ambos tipos de moscas (con más rotundidad si hablamos de la pesca al lanzado ligero con mosca) podemos decir que, hoy por hoy, las moscas leonesas son las mejores del mundo, y eso no deja de tener su importancia.

Alejandro Viñuales 

Artículo publicado en ConMosca el 20 de mayo de 2004

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